Folclor
de Chiloé
Los Jesuitas que llegaron a Chiloé influyeron fuertemente en la isla en lo que respecta a los cánticos
religiosos, incluso hasta hoy los Huilliches conservan algunas tradiciones
cristianas, principalmente por su condición insular. El repertorio musical
trascendió muy pronto de las capillas e Iglesias, al hogar, a la calle, al bote,
difundiéndose por toda la isla.
Minga chilota
El duro clima chilote y el aislamiento producen una integración comunitaria que caracteriza a la población de Chiloé. Las viviendas, con su fogón central, los
trabajos comunitarios como la Minga que retribuye con una
fiesta donde abundan el canto y el baile las fiestas de Medan (me dan), que son aportes que traen los vecinos con motivo de un matrimonio, incendio o enfermedad de algún dueño de casa o en las fiestas de Reitimiento, o derretimiento de primera grasa de cerdo que servirá de reserva alimenticia, dichas
reuniones se animan con canciones y danzas que alcanzan un vigor inusitado en relación con el resto del país.
Entre los alimentos típicos de Chiloé
y por los cuales se les reconoce encontramos el curanto y
el chapalele .
El traje típico es el pantalón negro, gorro de lana, camisa cuadrillé,
polainas y ojotas, la mujer viste falda negra, manta de lana negra,
paño negro en la cabeza y blusa blanca.
Curanto
Las ocasiones religiosas han motivado el repertorio musical más característico
de Chiloé, y a la vez único en el país. Devociones familiares e
íntimas, que hasta no hace mucho se podían encontrar en otras partes
de la zona central del país.
Sus canciones y sus danzas presentan moldes propios que no existen
en el resto del país. A simple vista parece que su entonación fuese
tomada como base de la española sobre ritmos mapuches de tambor
similares como en el caso de las danzas pastoriles montañesas españolas
que existen en Chiloé. Coreográficamente es diferente a la del centro
del pa

























