¡Es una broma! ¿No tienes sentido del humor?
Con este artículo pretendemos poner de manifiesto la
diferencia que existe entre la broma divertida y la broma pesada. Y al extremo
que estas últimas pueden llegar, hasta causar devastadoras consecuencias
psicológicas.
¿Te atreverías a desenmascarar con nosotras la diversión
de la crueldad? ¿te ríes conmigo o te ríes de mí?
Creemos conveniente
comenzar distinguiendo entre lo que consideramos broma divertida y broma pesada
y pensemos en esta última como una forma de violencia muy propensa a darse en
el aula. Tras haber estudiado el tema de la violencia escolar nos centraremos
en una de sus formas más ocultas y más difíciles de distinguir, como son las
bromas divertidas de las bromas pesadas. La diferencia que establecen los
autores Ortega y Mora-Merchán nos parece una de las más claras y precisas:
“Las bromas, si son divertidas y no incluyen
desprecio, burla o sarcasmo, no tienen por qué ser consideradas abuso. Contar
chistes, cuando no resultan desagradables para los oyentes, se convierten en
una fuente de alegría que provoca risas y facilita las relaciones. El problema
aparece cuando la broma se hace pesada, su contenido es insultante o procaz, o
está formulada desde un sentido del humor excesivamente sarcástico, que esconde
una punzada de mala intención y ridiculiza a personas presentes o ausentes.”
El
problema reside en este tipo de bromas pesadas que generan violencia, entendida
como agresividad y abuso producida entre nuestros escolares de forma
injustificada. Esta clase de violencia producida entre iguales tiene terribles
consecuencias, así como el daño sufrido en la autoestima y autoconcepto,
perjudicando globalmente al desarrollo moral y social. “Graciosamente” estas
consecuencias las sufren tanto los implicados en la situación, víctima y
agresor, como los observadores pasivos y activos (demás compañeros/as). Además,
en general afectan al clima del centro.
¿Quién no ha
sufrido alguna vez el bautizo de un mote, el cual ha pasado de ser un simple
sobrenombre, que en su momento tuvo su gracia, hasta llegar a formar parte de
ti? Este “gracioso mote” pasa a ser atribuido por el sujeto como una
cualidad personal produciéndose la profecía del autocumplimiento, es decir, que
tenderemos a comportarnos como los demás piensan de nosotros.
Constantemente
estamos interpretando un papel, que será distinto dependiendo de como el sujeto

























